Reseña Literaria: La Senda del Guerrero de Francisco Muñoz Pereira

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Internarse en el panorama de los libros publicados por autores noveles es como atravesar un desierto cuando no llevas agua ni provisiones y ya no hablemos de un triste walkie talkie como los que usábamos en los inolvidables años noventa. Caminas sin rumbo por un territorio del que apenas nadie puede darte una pista o un consejo de lo que te vas a encontrar y, por si fuera poco, los espejismos suelen jugar muy malas pasadas. No es de extrañar que pocos se atrevan a cruzar este inhóspito lugar y prefieran continuar sus andanzas por sitios más seguros.

Sin embargo, en ocasiones, el aventurero recibe su recompensa y, en mitad de un viaje por el desierto que no parecía deparar nada de provecho, aparece un oasis tan lleno de vida que resulta todo un desperdicio que pocos vayan a llegar a él. Yo he llegado y quiero que vosotros también lo hagáis. 

Habéis leído miles de reseñas. Ahora toca la mía.


  • Título: La senda del Guerrero
  • Autor: Francisco Muñoz Pereira
  • Género: Ficción realista
  • Saga: 1º libro
  • Año de publicación: 2012
  • Editorial: Spanien / Novum Publishing
  • Número de páginas: 258
  • Lengua original: Español
  • Formato: Tapa blanda
  • Precio: 16,99€ 
Kuroi Rasenryu lleva soñando toda su vida con este momento. Es el día en que se convierte en uno de ellos, en un guerrero. La Academia de Sekkei, uno de los seis prestigiosos centros donde se forman estos hombres y mujeres extraordinarios, le espera. Pero nadie dijo que el camino hasta la cumbre fuese sencillo ni que todo el mundo estuviese dispuesto a echarle una mano. El joven Kuroi tendrá que aprender los caminos del zenryoku, la portentosa energía que nace de su interior, esquivar las maquinaciones de un arisco aristócrata y un lunático veterano, e incluso dar sus primeros pasos por los territorios del amor y la amistad. Un camino que le llevará más lejos de lo que nunca pudo imaginar.


 
Aunque me gustaría quedar como una heroína, cual Lara Croft, al traeros este suculento hallazgo, me temo que no tengo ningún mérito ya que conocía al autor y estaba familiarizada con su prosa gracias a historias y relatos que había publicado en internet años atrás y que, ya en ese entonces, hacían las delicias de todos aquellos (incluida yo) que nos dejábamos los ojos delante de la pantalla del ordenador, pendientes de cada actualización.

Como era de esperar, el día que me dijo que había publicado un libro no necesité una sola razón de más para romper el pacto de ahorro que tenía con la Serpiente bizca (algún día os hablaré de mi hucha con forma de serpiente bizca. Recordádmelo, por favor) y rebuscar monedas entre los huecos de los cojines con tal de comprarlo. ¿Y por qué? Porque sabía que iba a encontrarme frente a una compra de la cual que no me iba a arrepentir. 

Y, ¿sabéis qué? Jamás una predicción había sido tan acertada.
 
Pero vayamos por partes, que adelantar acontecimientos no es una buena costumbre.

Para que podáis entender bien lo que voy a contaros en esta reseña, quiero dejar constancia de dos cosas muy importantes y, para ello, necesito que imaginéis que me pongo de pie sobre la silla y que me inclino solemnemente hacia el autor (imaginadlo, de otra forma no se obtendría el efecto dramático deseado. Si queréis imaginarme con un gorrito de capirote lo dejo a vuestro criterio).

La primera es: ¡Gracias! ¡Gracias por tratar a personajes de trece-catorce años como si de verdad tuvieran trece-catorce años!

Antes de que cerréis la pestañita de vuestro navegador habitual por decir obviedades, permitidme deciros que para nada se trata de una obviedad. No sé cómo lo llevaréis vosotros, pero yo estoy hasta la coronilla de encontrar libros de literatura juvenil y/o adulta donde chavales en plena edad del pavo razonan y filosofan cual Eduard Punset cuando no anuncia pan Bimbo. Aquí, En la Senda del Guerrero, trataremos con chavales que entran en la Academia con sus arrebatos, sus ideas preconcebidas traídas de casa, sus ansias de comerse el mundo y la inexperiencia de la edad.

Por poneros un ejemplo concreto de lo que digo, la primera impresión sincera que tuve sobre Kuroi fue algo como esto: "Vaya con el criajo este que se cree el culo del mundo y no levanta dos palmos del suelo". Seguidamente, alcé la mirada del libro y pensé: "¡Como un adolescente normal!". En este aspecto, la novela se me ha hecho más que realista: La excesiva confianza inicial de los protagonistas, las decisiones precipitadas, las grandes expectativas, la rebeldía hacia los adultos, esa inquebrantable fe en que todo lo que uno se propone puede lograrse...

Y este último punto me viene de perlas para introducir la segunda aclaración que quería haceros: El verdadero significado del sacrificio.

Es más que común leer novelas donde, como vulgarmente se dice, el protagonista tiene una flor en el culo. ¿A qué me refiero con esto? Pues básicamente al hecho de que, por mucho que haya dificultades, gracias al poder de la amistad, el amor y los unicornios, el protagonista siempre sale bien parado; tal vez incluso haya logrado "evangelizar" a sus enemigos, quién sabe. En este libro, Kuroi, nada mas entrar en la Academia, tiene que hacer frente al hecho de que posee una serie de cualidades en las que no está especializada la institución y, por ello, debe someterse a un trabajo mucho más duro y exigente que sus compañeros de promoción, al mismo tiempo que debe fingir que no recibe dicha formación suplementaria. Por si eso fuera poco, tendrá que cargar con la discriminación de los peces gordos Anda, como en la vida real!), soportar los injustos castigos de profesores y jefazos que pelotean a dichos peces gordos o que han sido enchufados por estos Anda, como en la vida real!), así como entender que, si quiere ser alguien, va a tener que sudar la gota gorda e, incluso así, no siempre obtendrá lo que desea (A riesgo de parecer repetitiva: ¡Anda, como en la vida real!).

Después de semejante parrafada, creo que podría resumiros rápidamente el primer volumen de esta saga como una historia de superación personal donde la determinación, la confianza en sí mismo y la voluntad de un chico confiado y soñador serán puestas a prueba continuamente mientras recorre el arduo camino que conduce a sus sueños y aspiraciones.

Os seré sincera: La Senda del Guerrero es la antesala de una historia que promete ser muy grande. A lo largo de sus páginas no sólo seremos testigos de la vida de Kuroi y sus aventuras y desventuras, sino que tocaremos la superficie de un mundo futurista de arraigada tradición guerrera donde se está desarrollando algo que ni Kuroi y mucho menos nosotros somos capaces de imaginar todavía pero que, sin lugar a dudas, cambiará el precario equilibrio en el que vive Sekkei. Un abanico de variopintos personajes que harán las delicias de todos provocarán que nuestra curiosidad por saber qué les deparará el futuro nos haga la boca agua mientras esperamos para la continuación que, espero, no se haga demasiado de rogar (no es por meter presión, pero ahí lo dejo caer como quien no quiere la cosa).


Y no creáis que he acabado, pues ahora es el momento de canturrear Smoke on the Water, quitar la cáscara de una mandarina, comérosla y disfrutar de...








  •  ¿A quién se lo recomiendo? Es una novela que recomiendo a prácticamente todo el que disfrute con una buena historia de guerreros a la vieja usanza: Técnicas, modo de vida, habilidades especiales... Todo ello aderezado con un toque oriental que le otorga un aire exótico y refrescante que agradezco profundamente después de la racha de americanismos que llevo últimamente (en serio, como lea más tramas clichés norteamericanas, estoy segura de que vomitaré un perrito caliente con kétchup y mostaza). Además, se nota que el autor disfruta con este entorno donde se mueve como pez en el agua. Para finalizar, ¿alguna restricción de edad? Bueno, es un libro que no contiene lenguaje soez y las escenas más duras o las conversaciones que tratan de temas crudos están realizadas con tan buen gusto que nadie sería capaz de encontrar pegas; no obstante, yo lo recomendaría desde los 16 años en adelante (a los 16 todos estamos curados de espanto) para comprender qué motiva a todos los personajes y entender bien por qué suceden las cosas. Además, conociendo al autor, me temo que la suavidad no tardará en diluirse en un futuro que se presenta turbio, así que creo que los 16 es una edad más que aceptable para establecer la línea divisoria de edad.

  • ¿Cómo y dónde leerlo? Este es un libro de bolso, digno compañero de espera de autobuses y viajes en tren. Es tan ameno y fácil de leer que, incluso después de estar algún tiempo sin cogerlo, se vuelve a recuperar el hilo con rapidez. Si me pedís un consejo, no lo devoréis en un solo día (que se puede, claro que se puede); intentad administrároslo para disfrutar con totalidad y, de paso, no condenaros tan pronto a la agonía de la espera. Eso sí, aseguraos de que, donde estéis, haya buena iluminación, porque perderíais unas cuantas dioptrías (luego os hablaré de esto).

  • Vale, vale, ¿pero cómo veo la narración? El narrador es omnisciente en tercera persona y, no solo nos hablará de Kuroi, sino que nos dará pequeñas y atractivas pinceladas de las historias y circunstancias del resto de personajes, en pequeñas y saludables dosis. Respecto a la lectura, sólo puedo deciros que es una experiencia totalmente refrescante: Diálogos abundantes, descripciones completas pero de duración justa y una fantástica forma de distribuir la acción y los momentos más tranquilos, de forma que el lector encuentra un equilibrio perfecto.

  • ¿Tiene buen ritmo o baila con dos contraportadas? Es un ritmo trepidante. Es prácticamente imposible no quedarse enganchado toda la tarde hasta finalizarlo. Cuando a lo mejor quieres levantarte para merendar, ocurre algo que aviva las ganas de continuar y decides ignorar a tu estómago; luego te quieres levantar a hacer pis y te das cuenta de que va a suceder algo interesante que no puedes dejar para luego (podrías pero no tienes el valor para hacerlo). Ignorar la vejiga es algo más complicado, así que vas andando por el pasillo, tropezándote con la mesita que ha puesto tu madre convenientemente para que te choques con la esquinita picuda y vas a hacer pis sin dejar de leer y con un moratón a la altura de la cadera que te dolerá mañana.

  • Vaya personaje... El testarudo y luchador Kuroi, la encantadora y valiente Hikaru, el genial maestro Yamamoto, la carismática Nuga... Si me pusiera a hablar del impresionante elenco de personajes (tanto jóvenes como adultos) que cruza las páginas de esta novela, posiblemente convirtamos esta reseña ya de por sí de considerable duración (es lo que tiene saber de mecanografía, que puedes escribir al mismo tiempo que hablas, un arma mortal en las manos equivocadas) en la más larga de la historia. Sólo os puedo decir que, aunque aparentemente clichés y arquetípicos, no os fieis demasiado de las apariencias, pues de hacerlo, estaríais completamente equivocados.

  • ¿Y qué me dices de la edición? Ah, me temo que tanto halago ha de terminar en alguna parte y es aquí (a pesar de que la culpa no es del autor). Para empezar, tenemos la letra, tan pequeña, que la primera vez que la vi me echó un poco para atrás. Te acostumbras, como a todo, pero creo que no soy la única que agradece una letra con un tamaño aceptable. En cuanto a la fuente empleada, yo habría arriesgado mucho más, especialmente en los títulos de los capítulos que, de puro simples, no causan buena impresión en una novela tan dinámica y ambientada en un mundo distópico donde los avances tecnológicos y la ciencia se combinan con la tradición. En resumen, el texto está dotado de un aire muy clásico y antiguo que no va con él para nada. Por otra parte, he echado en falta la numeración en las páginas, un índice y, por qué no, un mapa (a todos nos provoca curiosidad entender dónde se encuentran los sitios en mundos desconocidos ¿verdad?). Para finalizar, la portada (la tenéis más arriba) que, a pesar de que la ilustración simboliza mucho, le falta garra y color.

  • ¿Puede hacernos recordar otras obras? Lo cierto es que, quien esté familiarizado con la cultura nipona, reconocerá numerosas referencias y elementos de la misma, sobre todo en las explicaciones sobre técnicas de combate tanto en el estilo tradicional como el empleado por los ninjas, aunque también se aprecia en los propios personajes en sí, la tradición, el paisaje... Ahora bien, me comentó un conocido que el libro puede asemejarse a una especie de Harry Potter solo que con guerreros en un contexto de literatura adulta en lugar de juvenil. Y en principio puede parecer así ¿no? Grupos de jóvenes que ingresan en una academia exclusiva, el protagonista que tiene peculiaridades que otros no, las lecciones, incluso un rival (si, ya, uno...) para nuestro Kuroi... Hombre, todo lo que yo os puedo decir es que no es la primera novela sobre el aprendizaje y crecimiento de un personaje y tampoco será la última. ¿La comparación es aceptable? Eso depende de qué hayáis leído. Por ejemplo, a mi madre le recordó muchísimo a El Nombre del Viento. En mi caso, mi afición por la tradición japonesa y los cientos de obras (tanto en forma de manga como novelas ligeras) que han pasado por mis ojos, me han traído reminiscencias de aquí y de allá.

  • Eso es bueno: Aunque, como he dicho arriba, el ritmo y la historia son apasionantes, yo me quedo sin duda con la evolución de los personajes. Cada uno tiene su propia forma de entender el mundo pero, a medida que transcurre la historia y los horizontes se amplían, poco a poco van abandonando el pequeño marco desde donde veían el mundo y comienzan a cambiar, a convertirse en quienes verdaderamente quieren ser. Tanto para bien como para mal, todo sea dicho.

  • Eso es malo: Aunque he dedicado especial atención a la edición, no es ahí donde quiero enfocarme ya que, en estos tiempos, no está el horno para bollos y una inversión en una tirada de novelas es una apuesta más que arriesgada para cualquier editorial pequeñita como lo es esta. Donde sí voy a ser bastante más crítica es en algunas incoherencias léxicas que, si bien se comprenden, lo cierto es que te provoca una sensación similar a cuando alguien rasca con la uña una pizarra. ¿A qué me refiero? Pues a frases que pretendían decir una cosa de una forma pero terminan diciéndolo de otra, conjunciones o preposiciones ninjas que se cuelan en mitad de la frase, puntos que desaparecen... Ojo, no son faltas de ortografía per se sino pequeños despistes comunes de la escritura a ordenador pero que, con alguna que otra revisión más, se podían haber subsanado. En una novela tan bien estructurada como esta, lo cierto es que estos pequeños detalles duelen mucho más y espero que para el futuro esto no sea más que una divertida anécdota.

  • ¿Se recomienda su compra? Es bueno, ligero y barato. ¿Qué más se puede pedir? Cabe en cualquier bolso o mochila y apenas pesa nada. Además, insisto en que no os vais a arrepentir de la compra; estamos hablando de un buen libro que, de tener la letra más grande, abarcaría un volumen considerable. Y ahora atentos, mis libreristicosespialidosos, porque si queréis haceros con él, vais a tener que hacer una visitilla por Amazon (no lo podréis encontrar en librerías de toda la vida, lástima); pero no temáis porque no he visto un servicio más fiable y rápido en toda mi vida. No tengáis recelos de las compras por internet y pulsad el siguiente enlace: ¡En Estas fiestas yo sé lo que podéis regalar!

  • La gente dice...
  1. Con derecho a una tarrina de Yogurlado: Como he dicho a lo largo de este análisis (dejó de ser reseña un par de párrafos más arriba), nos encontramos ante una obra que ha cumplido de sobra con mis expectativas y que ahora me está haciendo sufrir mientras espero una segunda parte donde esos misterios, esas preguntas sin resolver que el autor ha dejado por ahí a cosa hecha (con muy mala idea, muy, pero que muy mala idea) se resuelvan con esa maestría con la que resuelve todas las situaciones.
  2. El Yogurlado tiene aromatizante artificial: Somos pocos los que lo hemos leído pero creo que todos comparten mi misma opinión en cuanto a que estamos ante un aperitivo de lo que se está cociendo y que puede ser muy gordo. Al igual que yo, conocen al autor por lo que, obviamente, saben de qué es capaz y, aunque es pronto para asegurarlo -y siendo ésta la obra que ha decidido publicar-, coinciden en el hecho de que tiene grandes planes para ella. Si queréis la opinión de alguien que no conoce al autor, solo puedo hablaros de dos personas: Mi madre y un amigo mío, los cuales han destacado la originalidad y la imaginación del autor mientras que, como puntos negativos, las quejas han caído sobre todo en la tipografía (especialmente mi madre, que se ha tenido que poner las gafas de aumento que no le gustan porque le agrandan los ojos como a las moscas. Algún día os hablaré de mi madre. Recordádmelo, por favor).

Y quietos paraos, que esto todavía continúa; así que poneos todos en fila y bailad la conga mientras posicionamos este libro en la Angry Scale. Así que vamos al lío y...

 



¡MOLAS MÁS QUE UNA GALLETA DE CHOCOLATE CON MENTA!


La nota sería un 7,95 si nos ponemos más exactos, pero como estamos en diciembre y una vez al año no hace daño, redondeamos al 8 y nos dejamos de tonterías (ojalá mis profesores de la universidad fueran embargados por la generosidad del redondeo hacia arriba).

Los puntos positivos de la novela creo que han quedado más que claros en toda la entrada y, posiblemente, lo que ha hecho bajar bastante la nota han sido esos fallitos gramaticales que dejan un sabor de boca un tanto agridulce mientras se está leyendo. Es lo que tienen las cosas buenas, que los pequeños defectos se notan más. 

Otro factor es que sé que el autor todavía tiene mucho que ofrecer y que esto ni siquiera es el prólogo de lo que se nos viene encima, así que guardaré los sobresalientes para más adelante porque estoy convencida de que vendrán.



Leed mucho, ved muchas series y, sobre todo, no os olvidéis de Batman, nunca os olvidéis de Batman.



2 Libreristicosespialidosos :

Marisa dijo...

Muy buena tu crítica.
Quiero el cafelito, así que comento.
Disfruté mucho de la lectura del libro.
Al principio la profusión de personajes da la impresión de que puede confundir un poco, pero esa sensación se pasa rápido, porque el ritmo con que está contada la historia te arrastra rápido hacia el final, desgraciadamente, porque te deja con ganas de más. Yo quiero el próximo volumen "ya".
Es una novela que me resulta refrescante, y yo que suelo alternar lecturas, tomaba como el momento de "ahora voy a leer esto que sé que me gusta".
Así que ahora, cuando veamos un libro de Francisco Muñoz Pereira y decidimos su compra, no nos aventuramos a un desierto: vamos por una senda bien marcada. La de una buena historia bien contada.

Unknown dijo...

Me gusta tu forma de relatar, pareciera que leo dialogos de una volea ¡cuanto carisma en una ociedad pos moderna!, pero la paigna esta incativa ¿seguis produciendo contenido? donde lo puedo encontrar? saludos y suerte!

¿Queréis un cafelito?