Reseña literaria: Olvidado Rey Gudú de Ana María Matute

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Aunque parezca una tontería, lo cierto es que elegir la primera reseña literaria que se va a realizar es una labor complicada pues no deseas que sea de un libro cualquiera, sino de uno especial, uno que te haya cambiado por completo tanto en conceptos literarios como en la forma que tienes de ver las cosas que te rodean. Tengo varios ejemplos, pero no se me ocurría mejor ejemplo para dar el pistoletazo de salida a este blog que con este libro que me ha robado el corazón desde la primera página hasta la última.

Habéis leído miles de reseñas. Ahora toca la mía.




  •  Título: Olvidado Rey Gudú
  • Autor: Ana María Matute
  • Género: Fantasía
  • Saga: Medieval (2º libro)
  • Año de publicación: 1996
  • Editorial: Espasa
  • Número de páginas: 865 - 960
  • Lengua original: Español
  • Formato: Tapa dura / Tapa blanda / Bolsillo
  • Precio: 27,20 - 41,85€

Ambientada en la Edad Media, OLVIDADO REY GUDÚ tiene un gran componente de fabulación y fantasía, y narra el nacimiento y expansión del Reino de Olar. Multitud de personajes, aventuras y el propio paisaje sumergen al lector en una trama en la que todo interviene: el ansia de poder, lo desconocido, el miedo, el placer de la conquista, el amor y la ternura.Como símbolos de lo inalcanzable, el misterioso Norte, la inhóspita estepa al Este, y el Sur, rico y opulento, limitarán la expansión de un Reino en cuyo intrigante devenir intervendrán la astucia de una niña sureña, la magia de un viejo hechicero y las reglas del suelo de una criatura del subsuelo.





Cuando era una adolescente recién estrenada, una antigua amiga me recomendó encarecidamente este libro. Sus palabras -y cito textualmente- fueron: "Este libro no se lee, se bebe".

Obviamente, cuando alguien te dice algo así (y más en la adolescencia), no puedes evitar que la curiosidad se cebe contigo sin piedad. Aunque me fiaba de su opinión y la perspectiva de averiguar si un libro de 900 páginas aproximadamente podía ser tan refrescante como una Cocacola en verano era sumamente atractiva, lo cierto es que tenía la cabeza en otros asuntos y sabía que no iba a disfrutar de un libro que, sabiendo de antemano quién era Ana María Matute, deducí que no iba a ser moco de pavo como se suele decir. Era consciente de que no estaba preparada para lo que esta autora iba a contarme y, antes de embarcarme en la empresa y apreciarla como era debido, decidí tomarme unos cuantos Petit Suisse más (empezaron a llamarse Danoninos algunos años después).

Sin embargo, cuando se juega con la curiosidad, te das cuenta de que es una verdadera tramposa ya que, por mucho que pasara el tiempo, éste título jamás abandonaba mi cabeza e, inconscientemente, siempre que pasaba por librerías, El Corte Inglés o lo que me pillara de paso, mis ojos buscaban este libro y, cuando lo encontraban, leían con devoción una contraportada que, con el tiempo, aprendí de memoria.

Finalmente, un par de años después, decidí que era hora de rendirme y dejar de posponerlo. Pedí prestado el libro y, tras la primera página, ocurrió lo que esperaba a los trece años: Estaba leyendo algo que nunca más volvería a leer. Y, sin ningún tipo de anestesia, caí presa de un hechizo que casi parecía obra del mismísimo Trasgo del Sur.

Antes de continuar, espero que me disculpéis por el excesivo tono almibarado con el que estoy adornando la reseña, pero es que no puedo evitarlo. Cada vez que pienso en este libro y lo que aprendí con él, me embarga una suerte de melancolía similar a aquella que se siente cuando un amigo se va (algo se muere en el alma...).

Antes de que cerréis la ventana por empacho o futuros problemas de caries, voy al grano.

Si tuviera que daros un resumen rápido del tipo de libro que es OLVIDADO REY GUDÚ, os diría, sin más preámbulos, que se trata de un larguísimo cuento para gente grande y, como tal, es una gran metáfora del hombre, su condición y su historia.

En sus, aproximadamente, 900 páginas (una arriba, una abajo) desbordantes de fantasía, seremos testigos de la creación y expansión del Reino de Olar, así como de aquellos que protagonizaron las distintas etapas de este proceso. Decenas de personajes tan dispares como el día y la noche, con su peculiar forma de ver y entender el mundo, conforman un inmenso tapiz hilado con cientos de pequeñas historias donde realidad y fantasía, pasado y futuro, se entrelazan delicada pero estrechamente con sentimientos, sueños, dudas, miedos y anhelos que, desde hace siglos, nutren la condición humana.

Ambientado en la Edad Media de algún lugar cuyo nombre nunca sabremos, a lo largo de las páginas de este libro, podremos encontrar exquisitas referencias a los cuentos de los Hermanos Grimm, Andersen o Perrault (a los que, por cierto, la autora dedica este libro), así como continuas intervenciones de criaturas fantásticas que, ocultas de la mirada de los humanos, observan el curso de la historia.

Deciros más sería estropearos la magia. Ahora es cuando me doy cuenta de que he elegido un mal libro para reseñar pues está tan elaborado que cualquier detalle -por ínfimo que sea- que os comente ahora podría ser fatal para que llegárais a disfrutar por completo de una obra donde, quien menos te lo esperes, podría cambiar el curso de los acontecimientos; donde los sentimientos hieren tanto como una piedra horadada en el pecho, donde los Trasgos horadan la tierra trazando los caminos por los que viajan los sueños de los niños, donde el paso del tiempo y la tristeza que provoca el olvido no dejan indiferente a nadie.


¿Qué? ¿No te he convencido? Pues reacomódate en tu asiento, coge un yogur, chupa la tapa y no te pierdas...





  •  ¿A quién se lo recomiendo? Hay que tener unos cuantos Petit Suisse en el cuerpo para  poder entender bien todo lo que se cuenta en la novela y cómo se relaciona con la condición humana. Eso sí, sólo aquellos con corazón de niño podrán conmoverse. Los que han cortado su propio Árbol de los Juegos jamás verán más allá de las palabras textuales.

  • ¿Cómo y dónde leerlo? No permitáis que el hecho de que sea un libro perteneciente al género fantástico nuble vuestro criterio inicial. Dejaos llevar sin haceros ideas  preconcebidas. Y ni se os ocurra devorarlo en un par de días para demostrar que sois capaces de culminar 900 páginas en un santiamén: Dejad reposad los acontecimientos, digerid bien lo que ocurre y, quién sabe, tal vez os llevéis más sorpresas de las que creíais. ¿Dónde disfrutar mejor la lectura? Pues ahora en invierno: sofá, mantita, algo para picar a mano y lamparita de casa son una extraordinaria combinación (en plan Historia Interminable, solo que calentitos en casa). Si hace buen día, nada mejor que sentarse en un parque tranquilo al aire libre.

  • Vale, vale, ¿pero cómo veo la narración? Nos encontramos ante un narrador omnisciente en tercera persona que nos hará partícipe de todos los pormenores del Reino de Olar. Cercano y confidente, nos contará secretos que tendremos que guardar celosamente.

  • ¿Tiene buen ritmo o baila con dos contraportadas? No voy a engañaros: Aquí no veréis batallas épicas, ni bandos diferenciados, ni grandes dosis de acción. Un consejo: Si no habéis podido leer El Señor de los Anillos o no os gusta cómo está escrito (lo cual es pecado ya que todo lo que toca Tolkien es oro para los ojos), os sugiero que os deis más tiempo antes de hincarle el diente a este libro, ya que, aunque ambas obras son diferentes por completo, siguen la misma línea de reflexión y descripción del entorno, las circunstancias y, en general, todo lo que rodea a los personajes -cuyas acciones vendrán determinadas por todos estos factores-. Lo cual NO SIGNIFICA QUE EL RITMO NO SEA APASIONANTE (no confundamos, por favor) o que no podáis soltar el libro hasta el final (que es muy probable que os pase, al igual que me sucedió a mí). Sin embargo, os advierto de antemano para que luego no haya lloros.

  • Vaya personaje... Ardid, Gudú, Hechicero, Trasgo, Tontina, Predilecto, Almíbar y todos los demás... ¡He aquí donde se encuentra la magia de la novela! Todos y cada uno de estos personajes, únicos e irrepetibles, deliciosamente elaborados, tan llenos de matices que, incluso al acabar el libro, todavía os seguirán maravillando. Huelga decir que todos poseen y cumplen un papel imprescindible en la historia.

  • ¿Y qué me dices de la edición? En mi caso, yo leí la edición de tapa dura de la editorial Espasa, la cual, aunque sencilla, cuenta con una tipografía que no os hace perder dioptrías, una elegante presentación de los capítulos y buen grosor de página, amén del mapa del Reino de Olar y territorios lindantes así como el Árbol Genealógico de la dinastía que reinó en él. No obstante, pesaba tanto que, cuando me la llevaba a alguna parte, las escoliosis se me acentuaba tanto que la gente pensaba que estaba bailando el mambo lateral (aunque también me servía para mantener a atracadores a raya, todo sea dicho). En cuanto a las ediciones de bolsillo, os puedo decir que es como todos los libros largos condensados en poco espacio: Letra pequeña, márgenes pequeños, interlineado pequeño...

  • ¿Puede recordarnos a otras obras? Creo que todos podemos visualizar el mundo en que se desarrolla esta novela: Ambientada en la Edad Media de algún lugar,todos podemos imaginar las fortalezas, las bulliciosas ciudades de piedra donde comerciantes vendían sus productos a plena voz, los soldados en armadura, los vestidos de las damas de la corte, aquellos castillos señoriales... Vamos, para qué alargar más esto; estoy completamente segura de que todos hemos leído libros ambientados en mundos idénticos (tanto ficticios como reales). Tampoco creo equivocarme demasiado si tampoco es la primera vez que leéis un libro donde el trono de un reino es codiciado por todos. Eso sí, al igual que os digo esto, también puedo aseguraros que nunca encontraréis nada como lo que este libro os ofrece.

  • Eso es bueno: Destaco los personajes, tan fascinantes que jamás terminar de conocerles por completo. Lo cual es de agradecer en un mundo donde, al parecer, priman los personajes con una visión muy lineal de todo y sin ningún tipo de evolución. Otro punto que destaco son las referencias a cuentos populares que, como nostálgica que soy, me han enamorado. Por supuesto, el hecho de combinar un mundo real con la magia y los misterios que se encuentran ocultos a nuestros ojos es un caramelo que tienta a cualquier soñador.

  • Eso es malo: En ocasiones, el ritmo flaquea un poco. Lo cual es normal en los libros largos pues hay puntos en los que el relato debe pausarse un poco para entender bien qué vendrá a continuación. A mí no me supuso ningún problema (es bueno parar y descansar de tanto giro de acontecimientos, lo malo es abusar de ello), pero hay lectores a los que les cuesta coger carrerilla tras ligeros parones. No os asustéis, son pocas y agradeceréis leerlas bien.

  • ¿Se recomienda su compra? Yo, personalmente, lo encuentro un libro imprescindible para vuestras librerías caseras. Es carillo y las ediciones más bonitas a la vista son bastante difíciles de encontrar; sin embargo, la compra vale la pena pues os estáis llevando un verdadero diamante narrativo en bruto.

  • La gente dice...
  1. Con derecho a una tarrina de Yogurlado: Como habréis deducido (si no, por favor, consultad a un especialista), soy incapaz de encontrar pegas a esta novela. Tanto la estructura como la narración, los personajes y todos los acontecimientos aderezados con ese aroma de cuento de hadas están en plena armonía. Un cuento con moraleja, por supuesto. Pero no seré yo quien os la cuente.
  2. El Yogurlado tiene aromatizante artificial: A lo largo y ancho de la blogosfera y fuera de ella, aunque son pocas, he leído todas las críticas de este libro que he podido. Por lo general, al igual que yo, la gente tiene muy buena opinión y, prácticamente, se ha enamorado de esta historia de pequeñas historias. Pero, siendo justos, también hay otros que, por motivos tales como la caída del ritmo en algunos capítulos o años que transcurren muy rápido en comparación a otros, no han simpatizado tanto aunque reconozcan que es una novela muy bien escrita. Resumiendo: las calificaciones siempre oscilan entre el notable y el sobresaliente.

Y esto todavía no ha acabado. Quitaos las legañas de los ojos porque ahora toca calificar este libro en la Angry Scale y, por ese motivo...







¡¡¡SÚPERLIBRERÍSTICOESPIALIDOSO!!!

Estaba claro ¿no? Obviamente quería empezar este blog con uno de los pocos libros a los que mi menda lerenda le concedería un diez. Pero no os acostumbréis demasiado, los dieces hay que ganárselos y yo soy tan exigente como un profesor de universidad al que le pagan muy poco.

Después de semejante entrada, creo que es mejor que ya me calle y os pase el testigo a vosotros.




Leed mucho, ved muchas series y, sobre todo, no os olvidéis de Batman, nunca os olvidéis de Batman.







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¿Queréis un cafelito?